La obra de Gerónimo Araquistain transforma íconos de la cultura popular en piezas textiles atravesadas por la ironía, la crítica y la tensión política. A partir de peluches recolectados, desarmados y reconstruidos manualmente, crea composiciones donde la suavidad y el color contrastan con conceptos vinculados al poder, la colonización y el consumo.
Tomando referencias reconocibles como la lata de sopa Campbell’s o la baraja española, replantea símbolos profundamente instalados en el imaginario colectivo desde una materialidad inesperada. Desde el lenguaje del pop, emprende un proceso de descolonización simbólica, convirtiendo su práctica en un acto de resistencia frente a los discursos históricos dominantes.
A través de un trabajo minucioso sobre la textura y el ensamblaje, los peluches dejan de funcionar como objetos afectivos para convertirse en superficies cargadas de significado, donde lo blando y lo amigable conviven con una fuerte dimensión conceptual.