Muestra
Retratos
Amarte es la obra de arte: marcos brillantes, recuerdos de infancia y espejos que se revelan como portales.
Texto curatorial.
Del busto para arriba, al óleo sobre lienzo y bien enmarcados, todxs nos hemos cruzado alguna vez con algún retrato expuesto en un museo, galería o incluso en alguna casa de antigüedades. Hoy estamos acostumbrados a vernos retratados en pantallas que tenemos al alcance de la mano, pero ¿qué vemos de nosotros al enfrentar nuestra imagen?
Pasá adelante y animate a ser parte de este encuentro. En esta sala encontrarás marcos brillantes, recuerdos de infancias y espejos que se revelan como portales a una conexión más profunda con eso que habla de vos.
«¿Qué es el arte?» y «¿qué es el amor?» fueron las preguntas disparadoras que en 2017 llevaron a las artistas y hermanas Paula e Ivana Woscoboinik a crear su serie Amarte es la obra de arte. Desde ese momento, su obra ha ido mutando y creciendo, y hoy en Retratos se presenta ante el público como invitación a reflexionar sobre estos conceptos fundantes. Hay algo en el trabajo artesanal que conlleva cada una de estas piezas que nos remite al acto de amar: su dedicación y entrega, la sutileza en los detalles, el tejido compositivo entre lo viejo, lo nuevo y lo olvidado y, sobre todo, el contraste entre su peso y su fragilidad.
Al igual que Heráclito, cada vez que nos paramos frente a un espejo nuestro reflejo es único. Nunca somos los mismos. Amarte es la obra de arte nos pide detenernos y dejar que nuestro autorretrato vaya más allá de la mera representación física y capture emociones, experiencias y pensamientos. Invita a hacer de la observación propia un acto de amor al reconocernos y aceptarnos.
En Retratos, las obras cobran vida cuando estamos frente a ellas. Cada espectador se apropia de la obra, así sea por un minuto, al encontrarse con su reflejo. Citando a Borges: «A veces en las tardes una cara nos mira desde el fondo de un espejo; el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara».